La imagen que cambió una vida

Existen rostros que, al verlos, nos traen a la cabeza una vida. El rostro ante el que nos encontramos tal vez no sea conocido, pero tiene una gran historia a sus espaldas.

Kevin Carter

Se trata de Kevin Carter (1960-1994), un reportero gráfico sudafricano. Carter se ocupó, junto con sus compañeros del Bang Bang Club, de denunciar las violentas acciones cometidas por la segregación racial en Sudáfrica, durante el violento final del apartheid.

En marzo de 1993, Carter viajó hasta Sudán para cubrir el movimiento rebelde local. Allí, realizó uno de sus trabajos más importantes, publicado por primera vez en el New York Times.

En la fotografía, se observa una niña desnutrida que se dirigía a un centro de ayuda alimentaria de la ONU, tras la cual se encontraba un buitre al acecho. Carter esperó durante 20 minutos a que el buitre extendiera sus alas para captar una escena aún más dramática, pero el animal no lo hizo y el fotógrafo lo ahuyentó.

Sudan, 1994. Kevin Carter

Por esta imagen, Carter fue premiado con el Premio Pulitzer en la categoría Featured Photography el 23 de mayo de 1994. Poco después, se puso en duda su integridad moral y hubo una gran polémica. También se dijo que junto a esta niña había otras tantas y que él no podía ayudarlas a todas. El 27 de julio de 1994, Carter se suicidó, dos meses más tarde de la muerte de su compañero del Bang Bang Club, Ken Oosterbroek.

Cuando ganó el Pulitzer, Carter dijo: “es la foto más importante de mi carrera, pero no estoy orgulloso de ella. No quiero ni verla. La odio. Todavía estoy arrepentido de no haber ayudado a la niña”. Sin embargo, la condena global del fenómeno no se hubiese producido, sin fotografías como ésta.

18 comentarios to “La imagen que cambió una vida”

  1. Stefania Gozzer Says:

    Se dice que se les había dado instrucciones a los fotógrafos de no ayudar a nadie porque podían transmitirles enfermedades muy peligrosas, sin embargo, creo que la decisión de arriesgar la vida por otra persona recae en uno mismo y no debe ser juzgada. Por otro lado, creo que el hecho de ser periodistas y por lo tanto, tener el deber de reflejar una realidad objetiva no nos quita la posibilidad de intervenir en ella en casos extremos como éste, y menos si podemos evitar alguna tragedia.

  2. Los periodistas tenemos la misión de dar a conocer una tragedia. Sin embargo, no podemos ayudar a todo el mundo. Un corresponsal de guerra, por ejemplo, no puede ayudar a todos los moribundos que encuentre por el camino. Del mismo modo, un fotógrafo que está en un país del tercer mundo, va a ver a MUCHAS personas muriendo de hambre y, por muy buena fe que tenga, no va a poder solucionar sus vidas.

    Un periodista, como individuo, no puede cambiar el mundo, sino que intenta informar al resto para que puedan reaccionar al respecto.

  3. Es cierto que los periodistas no podemos salvar o ayudar a todo el mundo, pero creo que en ocasiones hay que dejar la cámara a un lado y echar una mano a aquellos que pretendemos ayudar con esa foto o esa noticia. No se puede intentar informar al resto para que reaccionen sobre una injusticia si nosotros somos los primeros que la vemos solamente a través de un objetivo.

  4. Sobrecogedor.
    Cabe preguntarse dónde está el límite entre los principios de una persona y su responsabilidad profesional. Carter acabó contestando, años más tarde, con su suicidio…

  5. En un principio, con la foto ya esta ayudando, a el se le criticó mucho por no haber ayudado a la niña, pero quizás, quien le criticaba aun hace menos. tanto los informadores gráficos como los periodistas en zonas de conflicto tienen que tener clara su misión, informar de lo que está sucediendo para que el mundo lo conozca y quizás gente con más recursos poner remedios, aunque como bien es sabido, el tercer mundo no importa a nadie.

  6. Stefania Gozzer Says:

    Lo que quiero decir es que, por un lado, no se le puede juzgar, porque es una situación muy difícil y arriesgada, y sólo encontrándonos en las mismas condiciones entenderíamos lo que sintió este hombre. Pero por otro, no creo que el rigor periodístico sea una excusa para cruzarnos de brazos en situaciones específicas en las que podemos ser útiles. Si dice que no la ayudó porque temía por su propia salud, no soy quien para juzgarlo, pero si dice que lo hizo porque su deber como periodista es no intervenir en la realidad, diría que no estoy de acuerdo. Somos periodistas, pero ante todo, humanos.

  7. segonpremi Says:

    Home, no fotem. La foto és espectacular i té un gran valor, però abans que periodistes hem de ser humans. Dieu que un sol individu no pot fer gaire coses, però no penseu que només salvant la vida a una persona ja n’ha fet prou? És innegable que cal mostrar la realitat tal i com és, però el que no podem fer és convertir-nos en mers transmissors.

    Salut!

    Felip Pineda.

  8. Esta claro, antes que periodistas somos personas, pero coño, si tu profesión es periodista o reportero gráfico, y encima en zonas conflictivas tu trabajo es informar, por otro lado si lo que quieres hacer es ayudar a los necesitados en vez de dedicarte al periodista hazte enfermera.

  9. Estic d’acord amb Felip!

  10. Es muy bonito decir que el fotógrafo debería haber ayudado a ese niño, y demás, pero creo que aquí nadie tiene en cuenta lo que no se ve en la imagen y es que en las inmediaciones de donde se tomó esa imagen habían decenas de personas desnutridas. como ese niño. Un informador no puede ayudar a todo el mundo, debe hacer su trabajo, para eso ya están las ONG.

  11. Carlos, no podem oblidar que va passar-se 20 minuts esperant que el voltor actuara. És comprensible que en situacions com un fotoreportatge en primera línea del front de batalla no et poses a carregar cadàvers, però una altra cosa ben diferent és estar 20(!!!) minuts parat davant una xiqueta que està morint. Les declaracions del mateix periodista un temps després tracten d’això… pots ser un professional, cenyir-te al guió en eixe moment, però quan abandones el treball i dones pas al fotògraf-persona, no crec que pugues, ni molt menys, orgullós. Ni per un Pulitzer, i menys hui en dia, vist el cas que se li fa a moltes fotos TREMENDES que es publiquen en reportatges -si és que s’hi arriba-…
    Sergio M

  12. Sergio, tu creus que Carter i la xiqueta estaven els dos asoles? a més Carter en declaracions posteriors va dir que després d’eixos vint minuts la xiqueta recuperà forces i tornà a caminar. Es cert, el fotograf podria haver ajudat a eixa xiqueta, pero raere d’eixa xiqueta estaven morint de fam decenes de persones més. ¿que fas? deixes la càmera i ajudes a tot el món. Torne a repetir, per a ajudar directament als demès estàn les ONG o en este casel centre d’ajuda alimentaria de la ONU al que es dirigia la xiqueta. A més, tots parlem de la xiqueta desnutrida, ¿algú s’ha parat a pensar en com estaria el fotógaf? ¿penseu que Carter estaria ben alimentat durant la seua estancia en Sudan? posiblement no, i posiblement també s’hauria pillat alguna bona gastrointeritis per el mal estát de l’aigua.

  13. ‘Ayudarla’ cómo? creo que la ayuda que necesita es bastante más, no creo que llevarla en brazos al refugio le hubiera salvado la vida a Carter ni a la niña (para siempre)… no justifico que no lo hiciera, pero no estoy 100% segura que eso fuera lo estrictamente correcto… según dice el artículo también, una vez hizo la foto ahuyentó al buitre no? Desconocemos además el entorno y el contexto, en muchas zonas si el contacto está prohibido el ejército tiene derecho (y la orden) de abandonar al periodista e incluso de matarle… yo no me siento en condiciones de juzgar.

  14. Un amic de mon pare, que té un blog també, va parlar d’esta fotografia i del fotoperiodisme de guerra fa dos o tres dies al seu bloc (el podeu consultar a http://www.basseta2007.blogspot.com)

    A la seua entrada inloïa l’enllaç a aquest video, molt interessant:

  15. Yadira Salvador Says:

    Yo creo que es muy difícil juzgar esto, y menos sin haber estado en la esa situación.
    Carter era un periodista que llevaba viendo esos problemas durante años, quizás no tenía la misma sensibilidad que nosotros, supongo que cada día vería morir a gente, y estaría acostumbrado a todo tipo de horrores. Él no iba en acción humanitaria sino para denunciar la situación, y eso a mi parecer lo hizo de una manera espectacular, al igual que el resto del grupo que consiguieron imágenes muy impactantes.

    Yo no se que hubiera echo en su lugar, pero no en lo que no estoy de acuerdo es en la cantidad de críticas hacía su comportamiento desde esta parte del mundo donde todo parece más fácil, pero luego no somos capaces de ayudar ni a una ONG cuando nos lo preguntan por la calle.

  16. Ayuda humanitària? No parleu d’això? Humanitàira…nosaltres també som humanitat…
    Crec que tot resta clar si teniu en compte els remordiments de consiciència que va tindre. Crec que allí trobem el que hauria d’haver fet i no va fer, el seu horrible futur ho demostra.

    Andrea Torres

  17. El tema té la seua complexitat i vaig a tractar d’escollir bé les meues paraules.

    D’una banda, trobe que la situació seria d’una intensitat per al fotògraf que a nosaltres a milers de quilòmetres de distància ens és impossible de fer-nos la idea. Pense (vull pensar) que ell en eixe moment estava abduit davant la possibilitat de captar aqueixa imatge tan sobrecollidora que podria causar (i que causà) impacte mundial. Pense que ell tindria molt ficat al cap en eixe moment que pagava la pena esperar i copsar tota la crueltat de la cosa, per tal que la denúncia fóra el més colpidora possible.

    … I quan se li va passar, va pensar “què fet?”. No què està fent la humanitat o el govern o el conext històric, sinó què estic fent jo, ara mateix, que sóc el que estic ací i no estic ajudant a aquesta persona encara que siga a posar-se en peu.

    Òbviament que ell sol no es bastava per solucionar-ho tot, i que no podia anar ajudat a cada persona que es trobava al davant. Però és que aquella se li va caure als peus com aquell que diu i el no-auxili va ser premeditat. Com ja he dit abans, amb unes intencions de denúncia molts clares, això és innegable, però ell va suprimir aqueix instint bàsic que se suposa que tenim tots per ajudar al prójimo, i jo crec que per això va tenir després tants problemes amb sí mateix. Una mena de no estar segur amb el que era, no saber en què l’havien convertit tantes barbaritats juntes.

    Perquè vulgues o no, el fotògraf és una persona, no hauria de ser una mera extensió de la càmera i això crec que deixa en l’aire una pregunta molt més inquientant: en quin món estem que un fotògraf pot arribar a pensar que l’única manera en què l’escoltaran es treure a una criatura mig morint-se?

  18. […] unas semanas, escribíamos en este blog sobre la fotografía de la niña sudanesa con el buitre al acecho de Kevin Carter, que le llevó a ganar el premio Pulitzer y más tarde se […]

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